domingo, 10 de febrero de 2019

De Culla a Atzeneta



Esta es una bonita ruta donde se sube poco pero se baja mucho. Son 17 kilómetros y medio de camino con un desnivel positivo de 264 metros y un negativo de ¡nada menos que 917 metros! Realmente no hay bajadas complicadas ni nada parecido, con lo que la ruta se puede hacer con facilidad. Mira el perfil de la ruta y verás las bajaditas que hay



L@s senderist@s que participaron en esta excursión fueron Ale, Ana, Kiko, Merche, Mabel, María y Silvia, mayoría casi absoluta de chicas.

Al comenzar la ruta nadie conocía el camino per se bajaron un track para poder seguirlo con gps. Las equivocaciones fueron pocas y cortas, con lo que el desarrollo de la ruta fue un éxito.

La ruta sale de Culla por camino real de Benafigos (como para ir a sant Cristòfol) y a los pocos metros se coge una pista poco transitada a la izquierda, el camí de la costera.

Este camino nos va metiendo por el barranc de la Cullola, siempre hacia abajo. Al poco de salir nuestro grupo ya se extravió por primera vez, fueron doscientos o trescientos metros que se tuvieron que desandar para seguir el camino bueno, tras una consulta al gps.

Un poco más abajo siguiendo el barranco, está el "área de acampada" de la Cullola, un poco solitaria y desangelada.

Ahora nuestras senderistas se adentraron en un bonito bosque de carrasca y siguieron bordeando el barranco hasta llegar al barranc del Mas d'en Saera, mucho más grande y profundo. El grupo iba bastante compacto por la facilidad del camino. Los ánimos eran buenos.

En el kilómetro 4,500 se pasó por la font de la Solana, modernizada con un grifo para ahorrar agua. Las vistas poco a poco van siendo más espectaculares. Poco a poco se va viendo el final del valle.

En el kilómetro 6,000 se llega al Collao, que da más miedo por el nombre que por la microsubida que había que hacer desde ese lado de la ruta, y acto seguido se pasó por el mas de Franxos, donde un hombre estaba en el campo con un montón de perros que ladraban mucho, pero daban sensación de poco peligro. No se acercaron mucho.

Unos pocos metros más adelante se abandona el barranc del Mas d'en Saera y se entra en el gran valle del riu Monlleó. Éste ya es de primera división. Unas supervistas y una foto muy bonita. Desde allí se veía Benafigos y, justo detrás, Penyagolosa recortada en el cielo. Tras las fotos de rigor, el grupo empezó a bajar hacia el Monlleó. Una vez más el grupo se despistó y tuvo que volver a buscar el camino correcto. Nuestras senderistas aprovecharon la búsqueda del camino bueno con una paradita en una pequeña masía restaurada para comer algo. Desde la masía las vistas eran fantásticas. 

Una vez recuperadas las fuerzas las caminantes reencontrarn el camino y siguieron con su ruta. Ahora cresteaban por un lado del gran valle del Monlleó

El grupo iba por el llamado camí del Morral Roig y hacia el kilómetro 8,300 comenzó la bajada con más pendiente de la ruta. La senda sigzagueaba a través de un desmonte producido por la limpieza de una línea eléctrica.

En el kilómetro  9,500 se llegó a un cruce caminos con un lavadero tradicional  y un pozo. Hasta hace no muchos años los vecinos de las masías circundantes seguro que aprovechaban este lugar con agua y lavaderos para hacer la colada.

Desde este punto nuestro grupo volvió a hacer unos metros de más por despiste del gps, pero esta vez fueron poquitos.

Hacia el punto kilómetrico 10,200, nuestras caminantes se encontraron con un antiguo molino de viento, de 1873 según rezaba el dintel de la puerta. Es muy poco común este tipo de construcciones en la zona. Estaba un poco hecho polvo y Mabel y Merche entraron un poco a curiosear por dentro.

A partir de este punto el camino ya estaba mucho más civilizado. Sendas y pistas entre huertos iban a llevar a las caminantes hacia Atzeneta. Aun quedaba cruzar el riu Monlleó en el kilómetro 13,000 y  la rambla de Benafigos en el 15,800, pero se hizo con total facilidad.

Tras cuatro horas y media largas de caminata, por fin se llegó a la ermita de sant Gregori, puerta de entrada a Atzeneta, final de etapa.

Aun siendo más de 17 kilómetros, esta ruta que sigue el antiguo camino que unía Culla con Atzeneta, no genera mucha difcultad y el camino y las vistas merecen la pena.

Nuestro grupo lo pasó de maravilla y ya al final del camino se hablaba de dónde habría que ir a la siguiente. El tiempo, fresquito y sin sol, acompaño perfectamente a la excursión.

Puedes mirar aquí la ruta



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