miércoles, 21 de enero de 2015

El Montí de Onda


Ya llevaban tiempo los Rayitos pensando en hacer esta ruta tan transitada por los vecinos de Onda. El Montí es como el pulmón verde de Onda. Es la montaña que cobija el pueblo, toda llena de vegetación y con bonitas sendas para disfrutar.

La ruta que proponemos hoy la hicieron Fede (GPS), Gilbert (Rayito), Kiko (Innovador) y Toni. El objetivo es realizar un excursión circular subiendo a la caseta Marimón, el Montí menor y el Montí mayor. Para ello Innovador se descargó una ruta del wikiloc para seguirla y no perderse. Como siempre, los Rayitos pasaron de la ruta, cogieron por error un atajo y se dejaron un trozo importante por hacer. Al final, de los 10 kilómetros de objetivo, la ruta se quedó en poco menos de 7. Mira aquí el perfil del resultado.



La mañana era bastante fría y despejada cuando nuestros Raytitos dejaron el coche en la urbanización Sonella, comienzo de la caminanta. El tremométro apenas sobrepasaba los 0 grados. Guantes y gorros y a comenzar a caminar. Tampoco había que abrigarse demasiado porque en las subidas no hace falta tanta ropa y además el sol, que todavía no calentaba, prometía que las temperaturas subirían.

Unos metros de carretera y comenzaba la senda. Una bonita senda entre pinos que les adentraba en la zona del Montí. Había bastantes pinos muertos o enfermos que nuestros caminantes achacaron al temible coleóptero tomicus destruens que, si no se remedia, dejará la provincia sin pinos en pocos años. De todas maneras el bosque, aunque seco, era superfrondoso en la zona y había pinos para aburrir. También había algo de carrasca y alcornoque.

Nuestros senderistas, siguiendo la senda se adentraron en el final del bonito barranco de las Clochas a la falda este del pequeño mazizo donde está el Montí. Desde allí se asciende por la famosa "senda de los pepes y colaboradores" hacia la caseta de Marimón. Esta senda fué recuperada por un par de Pepes de Onda y otros colaboradores para que los senderistas caminaran con menos dificultad.

Al final de la senda, en el alto de un tossal está la caseta de Marimón, que los susodichos Pepes y colaboradores están convirtiendo en una especie de parque temático de construcciones tradicionales. Eran poco más de las 9 de la mañana y un montón de jubilados ya estaban trabajando subiendo y bajando piedras, colocándolas haciendo caminos, edificaciones, bancos, chozas, etc. ¡Y todo a buen ritmo!. Tendrían que haber madrugado bastante para estar ya a pleno rendimiento a esta hora.

Siguiendo por la senda, que va "cresteando"por toda la montaña, se llega al Montí menor, un cruce de caminos donde nuestros senderista llegaron desde el este. Al norte hay una senda hacia la ermita de santa Bárbara, al sur hacia Tales y al oeste hacia la cima del Montí, objetivo del grupo.

La subida iba siendo constante y exigente. GPS lideraba el grupo, sin perderse, y andaba fuerte ese día. Las piernas ya no tenían frío y los resoplidos se oían. Por fín se llegó al Montí, techo de la ruta del día, con 608 metros de altura.

Desde el Montí seguía la senda pero esta vez ya hacia abajo. El descenso fue un poco peligroso. Era una vertical que, desde el Montí se dejaba caer hasta una pista forestal. El terreno estaba seco y el camino estaba muy suelto. Los Rayitos se emplearon pero casi bajaron más despacio que subieron. La edad no perdona y cada vez nuestros caminantes son más prudentes. Toni comentó que era más facil bajar corriendo que poco a poco, pero no lo intentó (por si acaso).

Por fin llegaron a la pista, conocida por el camí de la font del retor. De allí a la ermita de Santa Bárbara se llegó en un momento. Nuestros caminantes se apartarson de la ruta para visitar la ermita, que estaba en un cerro al lado del camino. La ermita conserva las paredes pero su estado es bastante lamentable. En la puerta está grabadala fecha de 1697. La Crónica de Viciana (1536) da referencia de este templo, por lo que la fecha 1697 que figura en su puerta debe referirse a su renovación o reconstrucción.La Ermita fue incendiada el 20 de agosto de 1836 por considerarla guarida de Carlistas. Está a una altura de 326 metros y las vistas todavía son muy bonitas desde allí, dominando el panorama de la Plana hasta el mar. Despues de un paseo por la ermita los Rayitos retomaron la ruta.

Ahora la excursión ya era sencilla. Se siguió la pista forestal hasta llegar a una carretera que rápidamente les llevó al coche. Dos horitas y 7 kilómetros largos de camino en un día fresco y soleado.

Después vinieron las cervezas y los comentarios a la ruta. La ruta gustó por lo novedoso de la zona para los Rayitos y porque prácticamente toda ella se realiza por senda. Se quedó un poco corta en distancia pero esto se podría haber solucionado si se hubiera seguido el gps en condiciones (hay una pequeña guerra entre los Rayitos y eso de seguir el gps). También se comento que si se hubiera hecho el camino en sentido contrario hubiera sido un poco más cómodo. La bajada del Montí se hubiera hecho mejor si hubiera sido subida. En fín, una bonita ruta más para la colección. 

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martes, 13 de enero de 2015

Innovando Raca


Hacía ya tiempo que el club Rayito no subía al tossal de Raca y por fin llegó el momento de hacer una excursión por allí. La ruta que presentamos es una circular de ascensión al Tossal de Raca desde la ermita de la Magdalena. Además, para dar un poco de emoción, esta ruta tiene un toque innovador, por un tramo "especial" por el que accidentalmente se pasó. Són poco más de 9,5 kilómetros con un desnivel que no llega a los 500 metros. Mira el perfil.


Esta vez los participantes fueron Fede (GPS), Gilbert (Rayito), Kiko (Innovador) y Toni. Cuatro grandes y experimentados senderistas que partieron de mañanita de la explanada de la ermita de la Magdalena.

Si recuerdas, en la excursión anterior, la del barranc de les Ermites, los Rayitos se encontraron con una especie de entrenamiento en la montaña y con Borriol llena de coches aparcados. Pues bien, los mismos que estaban en Borriol la semana anterior, ahora estaban también aparcados en la explanada de la Magdalena esta semana. Con lo grande que es ese espacio y nuestros senderistas casi no pudieron dejar el coche. La pasión por la montaña está llegando a niveles increibles. Eso es bueno pero, entre nosotros, a ver si se les pasa un poquito la fiebre a estos carreristas de montaña y andamos un poco más tranquilos los demás.

Los primeros dos kilómetros de la ruta son de aproximación. Se camina por carretera asfaltada desandando parte del recorrido de la romeria de les canyes hasta encontrar el camí caminàs. Allí se gira a la derecha y se sigue el camí de la Boira hasta casi el polvorí, donde la parte asfaltada de este camino acaba. Detrás de una eterna casa en construcción sale una sendita a la izquierda que asciende un tossalet. En realidad la senda correcta parte de detrás del polvorí pero por aquí se adelanta. Por eso los Rayitos siempre la toman.

Éste es un antiguo camino que llevaba desde el final del caminàs a Borriol. Innovador pensaba que este camino era la senda de la palla, la antigua vía de comunicación donde toda la paja del arroz que se cultivaba en castellón se trasladaba al interior para alimentar los hornos de las minas, pero Toni le comentó que la senda de la palla era otra, un poco más al sur, que está señalizada y pasa por la cantera de la Coma y llega a sant Vicent de Borriol a empalmar con la vía Augusta. Una vez visto el mapa de vió que este camino es el camí de la Boira, que pasa al lado del barranco del mismo nombre.

Una vez aclarado el tema toponímico, volvamos con los temas senderísticos. Ahora nuestros caminantes empezaron a pisar tierra. Se comenzaba a ascender por un camino bastante machacado por ciclistas con una pendiente considerable. Los Rayitos no habían corrido ni un metro en la aproximación por carretera pero sus músculos se habían calentado algo. Ascendieron el primer tossalet con ganas y fuerza. Pronto, cuando se conectó con el camino bueno, la pendiente se suavizó. Estas sendas antiguas, al estar hechas para transporte y caballerías, no suelen tener un desnivel considerable, sino que, aunque haya que recorrer más distancia, priman la comodidad. En esta senda hay incluso un tramo perfectamente empedrado que, si no cuida, va a acabar destrozado por las motos y bicicleras que lo transitan a toda velocidad.

Llega un momento en que hay que dejar el camino principal y girar a la derecha. No está señalizado. El camino principal se va hacia a la Coma, presumiblemente a buscar la senda de la Palla. El camino a la derecha que tomaron nuestros caminantes va directo hacia el coll del Mancebo, hacia el tossal de Raca.

Los Rayitos andaban frescos y el camino era cómodo. En el coll del Mancebo hay una mesa con bancos de piedra y, como otras veces que ha pasado por allí el club, se oyeron comentarios de que la próxima vez llevarían bocatas y cervezas para almorzar como en el bar.

Desde el coll tomaron una senda a la derecha, ya más agreste y empinada. Aquí todos callaron y comenzaron la parte dura de la ruta. Poco a poco fueron subiendo hasta la cima del Tossal de Raca. Unos minutos y ya estaban arriba.

Como en todas la cimas de la serra del Desert de les Palmes, las vistas son espectaculares. El día era precioso y corría una brisa fresquita. La parada fue corta y nuestros excursionistas comenzaron el descenso. Durante los 5 minutos que los Rayitos estuvieron en la cima, pasaron por allí tres grupos de excursionistas. Definitivamente Raca es la cima más transitada de este sierra.

El descenso de Raca es variado. Al norte hay un cortado por el que no se puede bajar, hacia el oeste hay una senda que te lleva al barranc de la Mola, al sur el camino por donde llegaron nuestros Rayitos, y al este unos cuantos caminos que llevan a la zona de la Magdalena. Esta última era la ruta prevista de nuestros caminantes.

Poco a poco fueron afrontando el descenso por un camino perfectamente identificado. A unos 200 metros de la cima, los rayitos no se dieron cuenta que la senda se bifurcaba. A la derecha estaba el camino malo y a la izquierda el camino bueno. La suerte no estuvo con nuestros compañeros, eligieron el malo.

Como diría el Innovador, "siempre es bueno conocer nuevos caminos". Pero como dirían el resto del grupo, "precisamente lo de ese día para nada era un camino...". La senda elegida se convirtió en una pared casi vertical donde fitas de piedras querían dar a entender que el "camino" iba por allí. Poco a poco y con mucho cuidado los senderistas fueron "desescalando" la pared. GPS se pegó un pequeño susto al resbalar con el culo por la pendiente. La realidad es que todos tuvieron que poner el culo en la roca para poder descender. Un cuarto de hora 20 metros costaron más de un cuarto de hora de bajar.

Una vez hecha la peor parte ahora tocaba saltar bancales. Esta vez la suerte sonrió a los Rayitos. Los bancales tenían escaleritas de piedra y nuestros senderistas no se esforzaron demasiado en seguir con la ruta. Fueron 5 o 6 bancales con escalones de piedra perfectamente definidos. Al final llegaron al camino que tenían que seguir. Torcieron a la izquierda y lo siguieron.

El resto de la ruta siguió con normalidad, no sin ciertas innovaciones. Por equivocación o por cierta pillería se iban cogiendo atajos que hacían más mal que bien. Eran caminos que los ciclistas utilizan y que saltan de bancal en bancal dejando una rodadas difíciles de seguir. A base de pegar saltos nuestros excursionistas consiguieron llegar al camí del Algepsar, pista que siguieron hasta llegar a la Magdalena, origen de la ruta.

El la Magdalena seguían los montones de coches aparcados y ya se veía a los carreristas como iban volviendo. Los Rayitos dejaron a los corredores y se fueron a hacer cosas más importantes, como por ejemplo las cervezas post-ruta.

Mientras reponían líquidos los senderistas comentaron lo innovadora de la ruta, con todos  los inconvenientes y sustos de la bajada. Aun así, la ruta se dió como buena, y como el día tambien había sido muy bueno, pues miel sobre hojuelas.



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domingo, 4 de enero de 2015

Circular Borriol - barranc de les Ermites


La ruta que presentamos aquí es un bonito paseo por el barranc de les Ermites, en plena serra de Borriol. Es una ruta muy entretenida y con muchos tramos de senda. Muy agradable y no muy complicada.

No hace mucho tiempo que han puesto señanes en los caminos y la ruta es fácil de seguir, por lo menos en su primer tramo. Hay que seguir las señales hacia la font de la Teula y, una vez en ella, continuar hacia el pou del Portugués. De allí se sigue la senda a la Pedra y después hacia Borriol (ya no marcado).

La ruta es de alrededor de 13 kilómetros con un desnivel acumulado importante, pero que realmente no se nota demasiado, salvo al principio. Mira el perfil:



El camino lo hicieron Gilbert (Rayito) y Kiko (Innovador). Casi eran las 9 de la mañana de un domingo fresco cuando llegaron a Borriol en coche para comenzar la ruta. La primera sorpresa fue que no había sitio para aparcar. Toda la carretera de entrada a Borriol, incluida la gasolinera, estaba llena de coches. Rayito e Innovador pensaron que los ciclistas invadían el pueblo. Por fin pudieron aparcar y comenzaron la ruta desde detrás de la fabrica de Pitarch, por el cami de l'Ombria

El comienzo de esta excursión es una pista que poco a poco pero con decisión va subiendo hasta lo alto de la Serra. Los Rayitos tuvieron tiempo de calentar los músculos hasta que llegaron donde el sol ya comenzaba a calentar. Desde la última vez que habían subido se había construido una especie de ermita de estilo más o menos moderno. Un toque de modernidad en medio de la montaña.

Una vez en lo alto de l'Ombria, el camino se asoma a un pequeño valle conocido como el barranc de les ermites. La ruta se desvía a la derecha y va adentrándose por el barranco bordeándolo por encima. En un momento la senda se enfila hacia el fondo del pequeño valle por un camino bastante descarnado por los ciclistas y moteros. Nuestros senderistas comenzaron a oir voces a lo lejos. Imaginaron que encontrarían compañía en poco tiempo. 

Una vez en el fondo del barranco empezó a aparecer gente corriendo como si se tratara de una carrera. Preguntarion y les dijeron que era un entrenamiento y que eran cerca de 400 personas las que lo estaban haciendo. Ahora quedaba claro el porqué de tanto coche en Borriol. Todos los carreristas sobrepasaron a nuestros senderistas, además también pasaron 2 motos y otro grupo nueroso de senreristas que venían en sentido contrario. Pocas veces el barranc de les ermites había estado tan concurrido. Parecía una romería.

Llegaron a la font de la teula pero no bajaron a verla. Siguieron hacía el Castellet en busca del pou del Portugués. El camino, cuando llega al tossalet del Castellet, se encañona por el barranco, que ya se hace estrecho. El pou del Portugués ya no está lejos. Hay que coger una senda a la derecha, que esta señalizada. La temperatura bajó bastante y la humedad subió mucho. El barranco era angosto y al sol le costaba entrar. Por fin se llegó al pou del Portugués. La fuente llavaba agua, bastante para lo que últimamente nos tiene acostumbrados, y la humedad del terreno era total. 

Desde el Pou del Portugues, siguiendo la senda se llega a la Pedra de borriol. Allí hubieron dudas sobre si seguir a los carreristas (habían marcas que indicaban su camino) o bajar directos hacia Borriol. Nuestros senderistas llevaban ya 7 kilómetros y medio de camino y decidieron ir hacia Borriol y no complicarse más la ruta. 

El camino que Rayito e Innovador tomaron para volver a Borriol es el mismo que se usa en la marxa a peu per Borriol que todos los años organiza el Club de Montaña la Pedrera y en la que algunos Rayitos han participado varias veces. Se coge el camí de la Perelola (el GR-33) y a los 400 metros se toma un desvio a la derecha, luego a la izquierda. Finalmente se toma el cami del Fontanar, luego el camí de la Serra, y por fin se llega a Borriol en su parte alta, por la urbanización El Poble Nou.

Al llegar nuestros caminantes donde habían aparcado, ya no quedaban coches, los carreristas les habían ganado.

Fueron dos horas y tres cuartos de ruta, animada, distraida y con mucha senda. La lástima es que al final no hubieron cervezas, Innovador andaba con prisa y lo dejaron estar.



domingo, 28 de diciembre de 2014

Navidad en las Agujas de santa Àgueda


La ruta que presentamos aquí ya se ha hecho con anterioridad en el Club Rayito. Es una de las más bonitas del desierto de las Palmas y por eso nuestro Club la repite de vez en cuando.

Esta vez la excursión se hizo para celebrar de manera montañera la Navidad. Fue un 28 de diciembre cuando nuestros senderistas del Club hicieron la ruta, no demasiado exigente pero sí para mover un poco las caderas y así digerir un poco mejor las comilonas navideñas. El perfil, de sobra conocido, es el siguiente:

Nuestros senderistas comenzaron prontito por la mañana. Como se celebraba el día de los inocentes, alguno de los excursionistas dudaba de la veracidad de la convocatoria, con lo que llamó por teléfono antes de salir para que no le quedara cara de tonto en el caso que le la marcha fuera una inocentada.

Aclaradas la dudas, los caminantes salieron del pla del Salandó en busca del barranc de la Comba. El día estaba gris y fresco. Llovía un poco pero, como ya que se estaba allí, no hubo dudas en comenzar la excursión. Esta vez los participantes fueron Antonio, Dani, Fede (GPS), Gilbert (Rayito), Kiko, (Innovador), Raul y Susana.

GPS estrenaba unas estupendas y fosforitas zapatillas. Ahora ya le costaría un poco más perderse por la montaña. Un pequeño paseo por la pista hasta el comienzo de la ascensión de la Comba permitió coger un poco de calor en los músculos. Ya en la senda del barranco Raul tomó la cabeza del grupo. Raul es un tipo atlético y deportista y comenzó a imprimir un ritmo quizá un poco excesivo para los huevones que llevaba como acompañamiento. Tanto era así que hubo que cambiar de líder de la marcha y asignar esta tarea a alguien más conocedor del "ritmo rayito" (más abajo hablaremos del "trote Rayito", un antiguo tipo de marcha del Club, que casi está en desuso hoy en día). Con esto el ritmo se tranquilizó un poco.

La ascensión por el barranc de la Comba duró alrededor de 25 minutos, lo normal para los Rayitos. Una vez arriba y todavía lloviznando se apreciaban en el suelo huellas de animales propios de la zona, Perros, jabalíes y algún tipo de felino extraño. La huella que te enseñamos es de algún tipo de perro, pero parece de algo más exótico.

El grupo siguió por la carretera hacia la font Tallà. Hacía un poco más de frío y el viento comenzaba a hacerse presente. Antes de la fuente se giró a la derecha por la senda que lleva al collet de les agulles.

La senda del collet de les agulles mira hacia el oeste, estaba muy húmeda, pero como "picaba" un poco hacia arriba, los Rayitos entraron en calor rápidamente. El ritmo era bueno y se afrontaron las tres grandes subidas antes de collet con decisión. Todos llegaron sudorosos.

Una vez en lo alto y se encontraron con unas estupendas vistas. Hacía viento y se alcanzaba a ver mucho hacia el norte (las Columbretes a un tiro de piedra). Al sur se veían las nubes como descargaban agua en Castellón, Nules y demás zonas de la Plana.

Ahora era el momento de celebrar la Navidad. Innovador sacó espumillón que colocó en el mójón de piedras que hay al collet. Dani e Innovador sacaron gorros de Papa Noel y Raul sorprendió al grupo con una botella de cava fresquito que estaba buenísimo. Se hicieron la fotos de rigor y comenzó el descenso.

El día iba despenjándose e incluso salió el sol en algún momento. La bajada se tomó con cierto ritmo. Se practicó el "trote Rayito" (como hemos dicho antes, se utiliza poco pero esta vez si se usó), que consiste en un pequeño trote aprovechando la pendiente de la bajada. Sin sudar y haciendo un pequeño esfuerzo huevón.

Bajando por la cara este de las agujas se llegó trotando al pinaret. Desde allí salen dos sendas que van en paralelo hacia el sur, una a cada lado de un pequeño valle. Una es mas ancha y pedregosa y otra más estrecha y más cómoda. El grupo escogió la estrecha y cómoda. Con ella se llegó al  comienzo de la senda de la Comba y después a los coches. Fueron poco más de 7 kilómetros navideños.

Una vez más se siguió con las cervezas y los comentarios. La clasica de las agujas gustó, como no podía ser de otra manera. Muchas expectativas para el nuevo año que iba a comenzar. Felicitaciones de Navidad y cada uno a su casa, a esperar una nueva aventura del Club Rayito.

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domingo, 21 de diciembre de 2014

Alrededor del Tossal Gros


La ruta que presentamos es quizá un poco una improvisación. O quizá también pudiera ser una ruta muy pensada fruto de la estategia urdida durante semanas en la mente de un Rayito consumado. La verdad que nunca se sabrá el origen de la ruta, pero ella en sí misma es una buena excursión para senderistas huevones con ganas de disfrutar de la montaña.

Tres Rayitos quedaron una mañana sin tener muy claro que ruta iban a seguir. Las únicas premisas eran que estuviera cerca de casa y que no fuera muy larga.

Los senderistas que participaron de la excursión fueron Gilbert (Rayito), Kiko (Innovador) y Susana (Susi para los amigos). Se eligió salir del sanatorio que está en la carretara de Castellón a Borriol y, en principio la ruta no se presentaba dura. La idea era ir hacia el Tossal Gros y, según las fuerzas y las ganas, hacer algo más o menos largo y/o exigente. La cosa quedó en algo un poco largo para un huevón, pero no tan exigente. Fueron poco más de 10 Kilómetros con un desnivel acumulado (¡ojo!) de 637 metros (es lo que dice el Gps pero realmente no se notó tanto desnivel). Mira el perfil para comprobarlo.


Nuestros senderistas no fueron tan madrugadores como nos tienen acostumbrados. Comenzaron a caminar poco antes de las 9 de la mañana. Hacía fresquito y el lugar donde se aparcan los coches estaba repleto. Se notaba que unas semanas más tarde estaba la carrera Tombatossals, que discurre por esos terrenos y que la gente tenía que entrenarla para sacar buenos tiempos.

La montaña estaba húmeda. El rocío de la noche se dajaba notar y la piedras resbalaban un poco. Esto no era problema para nuestros Rayitos, que caminaban a paso huevón, pero sí que sería una dificultad para los carreristas que entrenaban. Seguro que más de uno tocó con el culo en el suelo. No hacía excesivo frio y la mañana poco a poco dejaba paso a un esplendoroso día.

Les pasaron algunos caminantes y un par de motos (revolviendo las pideras del camino) y abordaron las ascensiones con calma. Innovador se adelantaba en la subidas para esforzarse un poco más y sudar (o para hacerse el chulito) y en la cimas se reagrupaban otra vez.

Al pie del Tossal Gros comenzó la novedad. Innovador esperaba subir la corta pero exigente ascensión al Tossal, pero Rayito decidió seguir a la derecha por una senda que bordeaba la montaña hacia el norte. La cara este del Tossal no se subió.

Una vez en la cara norte, se bajó a la cantera. Se dió la vuelta a la misma y nuestros senderistas se dirigieron hacia Borriol, por la pista que lleva a las pinturas rupestres. Innovador quería ascender por la senda que desde la cantera asciende al Tossal, pero Rayito quisó seguir con la ruta que tenía trazada en su mente. El resultado es que la cara norte tampoco se atacó.

El paisaje de la cantera era casi desértico. Grandes bloques de piedra y un gran agujero en medio. Miles y miles de toneladas de piedra debieron salir de allí. La verdad que es que seguían saliendo, porque la cantera está en producción.  Siguiendo la pista que desde la cantera se adentra por el valle que lleva hacia las pinturas rupestres del gran bruixot, la temperatura empezó a bajar. Hay bosque y la umbría no dejaba desaparecer el rocío de la mañana. Muchos charcos en la pista por lluvia de hacía poco hacía que nuestros senderistas tuvieran que sortearlos sin dificultad.

Una vez pasado el desvío de las pinturas y siguiendo unas pocas decenas de metros la pista se deja ver un camino a la izquierda, que tras cinco escasos metros hay que coger otro a la derecha, Si no se conoce es difícil de encontrar, ya que no se ve claro.  Por la senda, a unos 200 metros hay que comenzar a subir por la montaña lo que se intuye como senda pero que en realidad es pura piedra. Un poco más arriba si que se ve la senda y hay que seguirla.

La senda se empina y los Rayitos la cogieron con calma. Poco a poco ascendieron y llegaron a una loma pelada en la cara oeste del Tossal gros. Desde allí se ve Borriol y su serra, así como la Plana hasta Onda, el Montí y la serra Espadà.

La senda va por una loma calcárea muy erosionada donde las piedras están llenas de marcas del agua y del viento. Un poco más adelante está el camino que sube al Tossal Gros por su cara oeste. Rayito tampoco consideró oportuno atacar esta vía y la cara oeste no se subió. Se siguieron unos puntos rojos con un círculo blanco que estaban pintados en las piedras. Parecía algún tipo de marca para ciclistas. Una vez más el personal se empeña en ensuciar las sendas con distintas marcas pintadas. Con la tecnología actual de tracks digitales, mapas y demás, creemos que ya está bien de utilizar pinturas en la montaña. ¡A ver si es verdad!

Bordeando una vez más el Tossal, esta vez por el sur, nuestros excursionistas llegaron a camino por donde habían venido, y desandaron el trecho que les llevó al sanatorio, inicio de la ruta. Casi dos horas y media de camino donde, siempre viendo la cima del emblemático Tossal Gros, no se ascendió sino que bordeó hasta hacer un círculo con la montaña en medio. Seguramente Rayito habría hecho una promesa o algo parecido para no subir.

Como es tradición, la ruta finalizó con unas cervecitas y los comentarios a la mañanita de senderismo. La ruta gustó. Recorría gran parte del track de la carrera Tombatossals y, por ser tan cercana a Castellón, se calificó como muy cómoda, fácil y recomendable.

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lunes, 8 de diciembre de 2014

El reto del Morico


Cada Persona o grupo de personas tiene una obsesión, como el capitan Ahab en Moby Dick. Su obsesión le llevó a perseguir de forma enfermiza a la gran ballena blanca, la misma que le arrancó su pierna años atrás.

El club Rayito también tenía su gran ballena blanca, el Morico. Una montaña de la sierra del Bartolo a la que cada vez que subían no eran capaces de encontrar la vía "fácil" para alcanzar su cima. Una y otra vez lo intentaron y siempre se complicaban la vida, discutiendo de si por ese lado, por ese otro hasta que al final, a base de trepar de mala manera, se conseguía el objetivo. Pero la gran obseión, el gran reto, era conocer la vía de la que todo el mundo hablaba, la "vía facil". Dani, un amigo, comentó que él con su hijo de 9 años subía sin problemas. Otra gente subía con perros. No era posible que lo Rayitos sufrieran tanto para hacer esta ascensión.

Una vez más el club intentó el reto del Morico. Esta vez fueron Fede (GPS), Gilbert (Rayito), Kiko (l'Innovador), Pedro y Susana. Los 5 tratarían de quitar esa espinita que el club tenía clavada desde hacía tiempo. La ruta era de sobra conocida por los caminantes. Existía una opción de subida y dos de bajada, la que pasa por el coll de la Mola y la de les vetetes. Para este día eligieron la segunda, que era más directa y más "divertida" (era senda y no pista). Viendo la foto que encabeza la crónica, la ruta pasa justo por la cresta que une las tres montañas. La cumbre de más a la izquierda es la gran ballena blanca, el Morico. El desnivel era de sobra conocido. Con la ruta elegida no habría problemas de cansancio por desnivel. Se iría poco a poco por lo complicado del camino (lo que los profesionales llaman subidas y bajadas "técnicas"). Al final fueron poco más de 5 kilómetros con un desnivel acumulado de 450 metros.



Aparcaron el coche en les Creuetes, al comienzo de la pista Roja, al lado de la urbanización El Refugio, y se encaminaron hacia el mas de Chiva. Una pista les llevó primero a la font del Mas de Xiva, de la que sólo asomaban unas gotitas, y sólo unos metros más allá estaba el mas de Xiva. A su derecha arrancaba el camí del Portell. Nuestros senderistas tomaron ese camino que se enfilaba por el barranco hacia arriba.

A los Rayitos nos les costó demasiado llegar al Portell, el collet entre la Roca Blanca y el Morico. Hicieron varias paradas para ver de lejos la pared final de la ascensión, el auténtico reto del día. Rayito calibraba por donde se debería trepar. Todos opinaban sobre la via de acceso a la cima, más bien en broma que en serio. Pero la cumbre estaba ahí y había que encontrar el acceso fácil.

Una vez en el Portell se tomó a una senda a la derecha, con destino al Morico. La senda se escarpaba y poco a poco se tuvieron que ir usando más las manos que los pies. Pedro, que llevaba tiempo sin participar en una caminata, iba a una marcha más "diesel", pero no dejó de caminar y llegó al pie del "muro" a la vez que el resto del grupo.

A nuestros caminantes se les apareció la Virgen María en forma de dos senderistas del Centro Excursionista de Burriana que decían que conocían el camino. Los Rayitos se "pegaron a rueda" y treparon detrás de los "profesionales".

La vía era un poco más fácil que las que utilizaron lo Rayitos en otras ocasiones. Innovador cree que todavía podría haber alguna más fácil, pero lo que es seguro es que se subió bastante rápido y sin grandes problemas.

Hay que decir también que la subida no es de gran nivel pero tampoco la trepa cualquiera. Ese día se oyeron frases como "Quién coño me mandaba venir a mi hoy aquí", o "soy gilipollas", o "me paro y de vuelvo", o "si lo cuento en casa me llamarán friki". Todo esto dicho por un/una Rayito/a en plena ascención viene a decir que no todo fue coser y cantar, que la cosa estuvo arregladita, sobre todo por el vértigo (cague) y las piernas cortas que no dejaban llegar las zapatillas a la roca que tocaba.

Una vez en la cumbre las caras cambiaron, Las vistas ese día eran espectaculares. Hubo viento el día anterior y el cielo estaba superclaro. Se veían perfectamente la columbretes y casi también las lagartijas que vivían alli. También se veía el Montgó y la punta del cabo san Antonio, a muchos kilómetros de distancia. Los ánimos se relajaron y se comenzó a buscar el camino de vuelta.

Para la bajada del Morico se eligió la senda de les vetetes. una senda que baja "al recto" justo hacia el este. Antiguamente estaba señalada por cintitas atadas a ramas. Ahora ya casí no quedaba ninguna. Estas cintas se han sustituido por fitas de piedras cada pocos metros. La senda es muy pedregosa y la pendiente a veces es grande con lo que viene muy bien ir siguiendo las fitas para  no despistarse.

Como la bajada era muy técnica y el camino estaba bastante perdido se avanzaba muy poco a poco. Se oían frases como "por este camino sólo han pasado dos grupos, los que pusieron las piedras y nosotros", "este innovador ya se pasa con sus caminitos", o " estoy aburrido de las piedras, necesito un camino plano y de tierra". Algunos resbalones y las mallas de GPS pagaron el tributo de la montaña. Por lo demás, todo bien. Se subieron las dos agujas que están delante del Morico y se bajó casi esquiando por las piedras hasta que la senda se allanó un poco. De allí al coche fué un paseo. Fueron dos horas y media para recorrer cinco escasos kilómetros, pero la concentración y la complejidad merecieron este tiempo.

Al final cervecitas y a comentar la ruta. La gente estaba contenta. Lo que durante la excusión fue sufrimiento se transformó en orgullo y alegria por la superación de un reto. Para el club Rayito esta ruta, de ser su gran "ballena blanca", pasó a formar parte de esa colección de "grandes clásicos" que se dejan para ocasiones especiales. Todo un tributo.


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