miércoles, 15 de mayo de 2019

De Castelló a Sant Joan de Penyagolosa del tirón. Mayo 2019


Allá por mayo de 2019, tres valients y un coche de apoyo realizaron la subida a Sant Joan desde Castelló por el camino más corto posible y con un mínimo entrenamiento previo. El resutado fue muy satisfactorio porque se consiguió la hazaña. Podríamos llamar a esta excursión "la subida a Sant Joan low cost"

En la ruta participaron Ana, Damian y Kiko, con la inestimable ayuda de Lorena, la aguerrida conductora de apoyo. Fueron cerca de 51 kilómetros con un desnivel acumulado de casi 2.500 metros, un objetivo muy serio para realizar en un solo día.



La excursión discurrió en su totalidad. por el GR-33. Se arrancó desde el Racó de la Torreta, justo donde la ruta comienza en camino de tierra. Atrás quedaron 4 kilómetros de carretera desde el propio Castellón  que nuestros caminantes ahorraron con vistas de llegar con luz solar a su destino.


Parte 1: Racó de la torreta - Cantera - Sant Vicent de Borriol - camí de la Pererola - Pedra de Borriol.
Recorrido: 8 km. Tiempo: 2.00 h. Media: 4 km/h.

Eran las 6 de la mañana de un 4 de mayo cuando nuestros senderistas comenzaron a andar. Era noche cerrada y los frontales funcionaron. Sólo Kiko iba con una linterna que no daba casi luz y se tuvo que poner en medio de Ana y Damián para no despeñarse. Cuando se llegó a la cantera el día empezó a clarear y el grupo dejó de ir a tientas. La subida a la Pedra se hizo a buen ritmo. Las sensaciones eran buenas.

Parte 2: Pedra de Borriol - Pou de Mollet - Bajada a La Canal - Carretera de Moró.
Recorrido: 5,5 km. Tiempo: 1.12 h. Media: 4,58 km/h.

Este tramo tenía casi todo de bajada y mucha parte de pista. La media, pese a ya ser alta para nuestros de por sí lentos caminantes, aumentó considerablemente. Se hizo paradita en el Pou de Mollet para el selfie de Ana y quitarse ropa que la calor empezaba ya a mostrarse. En la bajada a La Canal Ana y Damián se embalaron un poco. Kiko iba de prudente. Poco a poco Damián iba tomando posiciones y se perfilaba como guia del grupo. No conocía el camino pero, ante cualquier duda, se giraba y preguntaba.


Parte 3: Carretera de Moró - Carretera de Costur - Font de la Penella.
Recorrido: 4,3 km. Tiempo: 1.04 h. Media: 4,03 km/h.

Al principio hay una subida corta pero muy exigente para acceder a la carretera de Costur, después todo plano hasta la font de la Penella. Los caminantes andaban en silencio. Había poca conversación. Bajó la velocidad pero todavía se aguantaban los 4 km/h. Había que reservarse para el resto del camino, que iba ser largo, largo.


Parte 4: Font de la Penella - Rambla - Les Useres.
Recorrido: 7,8 km. Tiempo: 1.52 h. Media: 4,18 km/h.

En este tramo poco a poco se va subiendo hasta el último repechón de llegada a les Useres. Los senderistas andaban con fuerza y a su ritmo. Hablando lo justo llegaron al pueblo. La media subió algo hasta los 4,18 km/h. Aún quedaban bastantes energías.

El la plaza de les Useres esperaba ya el avituallamiento. A Lorena le costó llegar porque había una carrera ciclista. Lorena abrió el cohe y hubo cambios de zapatillas, ropa, acopio de agua y alguna cervecita y/o cocacola para reponer. La estancia en la plaza del pueblo se demoró bastante. Fueron 45 minutos de relajamiento antes de comenzar el siguiente tramo de la ruta.


Parte 5: Les Useres - Sant Miquel de les Torrocelles.
Recorrido: 9,4 km. Tiempo: 2.53 h. Media: 3,26 km/h.

En este tramo el calor apretó lo suyo. Era mediodía y el sol de mayo hacía su trabajo. Nuestros senderistas andaban en silencio, como en casi todo el camino. Damián lideraba, Ana seguía a rueda y Kiko un poco más allá. El calor y las subidas y bajadas del camino bajaron mucho la media. Se iba a un poco menos de 20 minutos por kilómetro que, para llevar treintea y pico kilómetros encima y con poco entrenamiento, tampoco se puede pedir mucho más. Damián se resintió en una rodilla por culpa de las bajadas pronunciadas. Tendría que andar con cuidado para no lesionarse y aguantar hasta el final. Ya llegando a Sant Miquel los caminantes vieron el choche de Lorena que les esperaba para darles ánimos y apoyar al grupo. A Lorena también le costó llegar porque era el día de la romería de Atzeneta al Castell y tuvo que pedir perdón mil veces para poder pasar por la pista. Los caminantes tuvieron un cuarto de hora de reposo y a seguir ruta.


Parte 6: Sant Miquel de les Torrocelles - Lloma Bernat.
Recorrido: 5,6 km. Tiempo: 1.30 h. Media: 3,73 km/h.

Desde aquí, la ruta va cogiendo altura poco a poco hasta la subida final a la Lloma. Daniel y Ana se embalaron y Kiko tuvo que pedir paciencia para no ir con la lengua fuera. Se metieron "energía" antes de la última subida y, poco a poco abordaron la temible ascensión a la Lloma Bernat. Kiko se puso delante para que no descolgarse y el grupo agradeció el que el ritmo fuera constante y no muy fuerte. Ya no estaban los cuerpos para hacer excesos. Aunque la pendiente era mucho mayor, se subió bastante la media con respecto al tramo anterior, así que no fueron tan lentos. La llegada arriba de la Lloma fue una liberación. Lo peor ya había pasado.


Parte 7: Lloma Bernat - Xodos.
Recorrido: 4,7 km. Tiempo: 1.13 h. Media: 3,86 km/h.

La bajada de la Lloma marcó el ritmo de este tramo. Damián iba con mucho cuidado para no machacarse más la rodilla. Una vez en la pista el ritmo cambió y la caminantes cogieron velocidad. El grupo no subió a Xodos, sinó que se desviaron por el camino del barranc de Xodos que, por abajo, llevaba a nuestros senderistas a la font dels Possos, final de este tramo. El grupo se ahorro la "exigente" subida a Xodos (a estas alturas cualquier subida ya era exigente). En la fuente, como no, estaba la incombustible Lorena con el coche esperando. También tuvo problemas para llegar a la fuente porque se celebraba la maratón de montaña de Xodos y el pueblo estaba lleno de cohes y gente. Un cuartito de hora para comentar (con una cervecita fresca) como iban de fuerzas y ganas y a encarar el siguiente tramo.


Parte 8: Xodos - Sant Joan.
Recorrido: 5,53 km. Tiempo: 1.28 h. Media: 3,77 km/h.

El grupo iba bien de tiempo pero no había que encantarse. Eran las 7 de la tarde y anochecía a las 9. Había tiempo de sobra pero si ocurría algún imprevisto, la cosa se podría complicar. Nuestros senderistas encararon la subida al Marinet con tranquilidad pero no demasiado despacio. La temperatura iba bajando y el viento comenzaba a hacer acto de presencia. Con paciencia llegaron al Pla de la Creu, lugar a partir del cual ya era casi todo cuesta abajo. Con gran felicidad y un poco de dolor de rodilla, el grupo de senderistas llegaron a Sant Joan, final de la ruta. Lorena esparaba con cervecita y refrescos a nuestros tres campeones que consiguieron realizar la ruta de 50 kilómetros de forma alegre y digna. Esta vez Lorena no tuvo problemas de accesos. Ese día era el de la romería de Puertomingalvo a Sant Joan pero ya se habían ido todos. Eran las 8 y media y todavía tuvieron tiempo de cambiarse y hacerse fotos con luz solar.




domingo, 10 de febrero de 2019

De Culla a Atzeneta



Esta es una bonita ruta donde se sube poco pero se baja mucho. Son 17 kilómetros y medio de camino con un desnivel positivo de 264 metros y un negativo de ¡nada menos que 917 metros! Realmente no hay bajadas complicadas ni nada parecido, con lo que la ruta se puede hacer con facilidad. Mira el perfil de la ruta y verás las bajaditas que hay



L@s senderist@s que participaron en esta excursión fueron Ale, Ana, Kiko, Merche, Mabel, María y Silvia, mayoría casi absoluta de chicas.

Al comenzar la ruta nadie conocía el camino per se bajaron un track para poder seguirlo con gps. Las equivocaciones fueron pocas y cortas, con lo que el desarrollo de la ruta fue un éxito.

La ruta sale de Culla por camino real de Benafigos (como para ir a sant Cristòfol) y a los pocos metros se coge una pista poco transitada a la izquierda, el camí de la costera.

Este camino nos va metiendo por el barranc de la Cullola, siempre hacia abajo. Al poco de salir nuestro grupo ya se extravió por primera vez, fueron doscientos o trescientos metros que se tuvieron que desandar para seguir el camino bueno, tras una consulta al gps.

Un poco más abajo siguiendo el barranco, está el "área de acampada" de la Cullola, un poco solitaria y desangelada.

Ahora nuestras senderistas se adentraron en un bonito bosque de carrasca y siguieron bordeando el barranco hasta llegar al barranc del Mas d'en Saera, mucho más grande y profundo. El grupo iba bastante compacto por la facilidad del camino. Los ánimos eran buenos.

En el kilómetro 4,500 se pasó por la font de la Solana, modernizada con un grifo para ahorrar agua. Las vistas poco a poco van siendo más espectaculares. Poco a poco se va viendo el final del valle.

En el kilómetro 6,000 se llega al Collao, que da más miedo por el nombre que por la microsubida que había que hacer desde ese lado de la ruta, y acto seguido se pasó por el mas de Franxos, donde un hombre estaba en el campo con un montón de perros que ladraban mucho, pero daban sensación de poco peligro. No se acercaron mucho.

Unos pocos metros más adelante se abandona el barranc del Mas d'en Saera y se entra en el gran valle del riu Monlleó. Éste ya es de primera división. Unas supervistas y una foto muy bonita. Desde allí se veía Benafigos y, justo detrás, Penyagolosa recortada en el cielo. Tras las fotos de rigor, el grupo empezó a bajar hacia el Monlleó. Una vez más el grupo se despistó y tuvo que volver a buscar el camino correcto. Nuestras senderistas aprovecharon la búsqueda del camino bueno con una paradita en una pequeña masía restaurada para comer algo. Desde la masía las vistas eran fantásticas. 

Una vez recuperadas las fuerzas las caminantes reencontrarn el camino y siguieron con su ruta. Ahora cresteaban por un lado del gran valle del Monlleó

El grupo iba por el llamado camí del Morral Roig y hacia el kilómetro 8,300 comenzó la bajada con más pendiente de la ruta. La senda sigzagueaba a través de un desmonte producido por la limpieza de una línea eléctrica.

En el kilómetro  9,500 se llegó a un cruce caminos con un lavadero tradicional  y un pozo. Hasta hace no muchos años los vecinos de las masías circundantes seguro que aprovechaban este lugar con agua y lavaderos para hacer la colada.

Desde este punto nuestro grupo volvió a hacer unos metros de más por despiste del gps, pero esta vez fueron poquitos.

Hacia el punto kilómetrico 10,200, nuestras caminantes se encontraron con un antiguo molino de viento, de 1873 según rezaba el dintel de la puerta. Es muy poco común este tipo de construcciones en la zona. Estaba un poco hecho polvo y Mabel y Merche entraron un poco a curiosear por dentro.

A partir de este punto el camino ya estaba mucho más civilizado. Sendas y pistas entre huertos iban a llevar a las caminantes hacia Atzeneta. Aun quedaba cruzar el riu Monlleó en el kilómetro 13,000 y  la rambla de Benafigos en el 15,800, pero se hizo con total facilidad.

Tras cuatro horas y media largas de caminata, por fin se llegó a la ermita de sant Gregori, puerta de entrada a Atzeneta, final de etapa.

Aun siendo más de 17 kilómetros, esta ruta que sigue el antiguo camino que unía Culla con Atzeneta, no genera mucha difcultad y el camino y las vistas merecen la pena.

Nuestro grupo lo pasó de maravilla y ya al final del camino se hablaba de dónde habría que ir a la siguiente. El tiempo, fresquito y sin sol, acompaño perfectamente a la excursión.

Puedes mirar aquí la ruta



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martes, 6 de noviembre de 2018

Castelló - Sant Joan de Penyagolosa 2018


Un año más el grupo de aventureros más conocido por "Liebres y Abuel@s" se embarcaron en la aventura de subir a sant Joan de Penyagolosa. En este caso el grupo estaba formado por Alejandra, Alex, Ana, Inma, Kevin, Kiko, Lorena, Manolo, Manu, María y Merche.

Nuestros excursionistas quedaron un sábado a las 8 de la mañana para comenzar la caminata. Todos menos Kevin, que tenía lío e iria a Les Useres por la tarde. En ese momento llovía bastante sobre Castellón. Tras esperar a alguna personita que se había dormido y disipar las dudas sobre si salir o no con el día que hacía, todos emprendieron la marcha. Bueno, todos no, la joven Paula, que iba a hacer solo la primera parte de la excursión no vino por miedo a un costipado/gripe/neumonía problable. La nota de color en la salida la dió Alex, que apareció con unas chanclas de playa. Pretendía hacer todo el camino con ellas (y lo consiguió).
La salida fue muy animada. Paró un poco la lluvia y los primeros cientos de metros se llenaron de parones y de selfies para conmemorar el evento.
Poco a poco la lluvia reclamó su protagonismo, tanto que el camí de la Perelola, la subida a la Pedra, se hizo bajo una cortinita de agua que empapó al grupo. Llovió mogollón, tanto que no se almorzó en el moumento sino un poco antes, en el Km. 12,5 de la ruta, en una masía que tiene un porche perfecto para este tipo de días. Una vez los senderistas llegaron a la masía, se cambiaron de ropa porque iban chopados y helados de frío. Empezaban los comentarios de algunos caminantes de terminar su hazaña en Les Useres. El almuerzó sentó bien y con optimismo porque el día se iba arreglando y poco a poco se continuó el camino. Ahora la cosa iba cuesta abajo y sin lluvia se animó el grupo.

Por supuesto se hizo la paradita de rigor en el pou de Mollet con su selfie correspondiente. Había bastante agua en el pozo (no demasiada pero bastante). Un poco más adelante estaba la sendita que baja a la font de la Canal. Como es bastante técnica los hábiles se embalaron, los lentos bajaron poco a poco y los muy lentos (que los había), bajaron muy poco a poco. Hubo reagrupamiento abajo en la font de la Canal, en el Km. 16,5 y sin prisa nuestro grupo se dirigió por una pista que bajaba con suavidad hacia el cruce con la carretera de sant Joan de Moró a Vilafamés.

A partir de aquí la ruta varía un poco de la tradicional subida a Penyagolosa. La ruta que más se conoce va por el barranc de la Parra y la bassa de les Oronetes. La que hicieron nuestros senderistas tenía mucho menos desnivel y era igual o más bonita si cabe. Además pasaba por una fuente, la de la Penella, que era el sitio previsto para comer. En el cruce de la carretera de Moró había que afrontar una subida corta pero exigente. Son ciento y pico metros a subir en apenas 600 metros de camino. Se subió bien. Una vez arriba se siguió una pista hasta la carretera de Vilafamés a Costur.
Una vez alcanzado el final de la subida y llegados a la carretera, los caminantes siguieron el asfalto alrededor de un kilómetro hasta la entrada al mas de Gasparo, en el km. 20 de la ruta, donde se volvió a pisar tierra. Enseguida se estrechó el camino y todos en fila india empezaron a bajar por una senda, por cierto bastante resbaladiza por el agua. El culo de Kiko tocó el suelo y medio minuto más arde fue el de Inma la que cayó también. No hubo más incidentes.

La senda que lleva  a la font de la Penella es muy bonita, va bordeando un pequeño barranco, el barranc del Centenar. Es bastante plana y va bajando muy lentamente hasta el pie de la rambla, donde está la fuente.

Una vez en la font de Penella nuestros senderistas pararon a comer con la vista puesta en la rambla de la Viuda, su próximo reto, por lo que la parada fue más corta que menos. La fuente llevaba bastante agua.

Con el tiempo mucho más estable con el sol asomando timidamente, los caminantes reemprendieron la ruta y en diez minutos llegaron a la rambla, en el km. 23, donde ya sabían que tenían que cruzar por el agua. Ahora comenzaba el trabajito de quitarse la botas/zapatillas, cruzar la rambla y volvérselas a poner.


Hubo anécdotas para todos los gustos. Algunas excursionistas llevaban cangejeras, algunas cruzaron desclazas. Manolo "tiró" (sin querer) una zapatilla al agua y Alex, como iba con playeras, no tuvo problemas. Una vez todos calzados y con los pies frescos nuestros héroes acabaron de cruzar todo el lecho pedregoso de la rambla, pero con una sorpresa final, ya que un ramal de la corriente iba por el otro lado de la rambla y hubo que cruzarlo también. Esta vez fue a pelo, poniendo o tirando grandes piedras por las que pisar para cruzar. La gente casí se mojó más de salpicarse de tirar las piedras que de pasar el riachuelo con las zapatillas.

Ya superado el escollo de la rambla de la Viuda, ahora venía la parte menos clara de la ruta. Desde un campo de almendros a un camino entre coscoll (coscoja) que raspaba a todos los valientes que iban con pantalón corto. Al ser caminos poco transitados, éstos se van estrechando hasta hacer que el pasar suponga cierto sufrimiento dermatológico. 

Mientras todos iban en fila india, en el km. 25, a Kiko se ocurrió preguntar si habían cogido las llaves del coche que se había quedado en les Useres de logística con la ropa de cambiarse y dormir. De repente Lorena se paró, se puso blanca, Si en ese momento se hubiera abierto un agujero en el suelo y se la hubiera tragado, ella se habría sentido mejor. Con las prisas de una mañana haciendo tarde a la cita de salida no se acordó que tenía que coger las llaves del coche. 

Una vez asumida la presión del momento, con las risas generales se puso en marcha toda una logística de recuperación de llaves que se solucionó gracias a un angel de la guarda que nos salvo de dormir sin cambiarnos de ropa.

Para evitar un paso complicado porque el dueño de la finca trata de eliminar el camino del GR33 para que la gente no pase por su finca, Kiko fue por una senda alternativa casi perdida. Manolo, el "coche escoba", se despistó y dejó atrás a dos caminantes que acabaron un poco perdidas. Andaban estas dos todavía gesionando la recuperación de las llaves del coche, se despistaron y no encontraron un camino ya de por sí dificil de encontrar. Tras unos minutos de ardua busqueda se recuperó el grupo y Manolo volvió a su puesto haicendo de escoba.

Ahora nuestros aventureros pasaban por un carreterilla que desembocaba en un barranco, que acababa en un camino, que finalizaba en un cruce con una pista (camino variadito). Precisamente en este crucre se une esta ruta con la otra variante del GR-33, la que va por el barranc de la Parra y la bassa de les Oronetes. Estaban nuestros senderistas ya en el km. 28, a poco más de media hora del su destino para ese día.

Después de un ratito más por un camino y la corta y empinada subida a les Useres los protagonistas de esta aventura llegaron al km. 30 de la ruta, la plaza del pueblo, y se rehidrataron convenientemente. Allí les esperaba Kevin, que se incorporaba al grupo para caminar el día siguiente. Por supuesto también estaba Damián, el angel de la guarda del grupo, que estaba con las llaves del coche en la mano. Tuvo que subir adrede a llevarnos las llaves olvidadas. En ese momento hacía fresquito pero se soportaba bien. 
Por turnos el grupo fue a la casa rural a ducharse. La casa era bonita y muy rural, con un sofá de 2 plazas para los 11 caminantes. A las chicas (y Kevin) les tocó el piso de arriba y a los chicos el de abajo. Las camas estaban bastante bien salvo una, que María al sentarse, no sabemos si por cansancio (María) o por vejez (la cama), cedió y se desmontó. Las risas fueron generalizadas y, con cuidado de no romper nada más, se trasladó el colchón al suelo para poder dormir en él. Se sospechó que el somier ya estaba tocado de viejo, ya que se aguantaba con una silla tumbada que soportaba el peso de la estructura. En cuanto a María, cansadita si que estaba y no se sabe con qué fuerza se tiró en la cama.

El resto de la tarde se pasó entre duchas, cervezas y refrescos en el bar y conversaciones sobre como había ido el día y lo que se esperaba del día siguiente. La cena fue temprano. Les sacaron unos superbocatas de metro y medio que ingirieron con velocidad y prontito a dormir, que al día siguente había que madrugar. Hubo gente que inicialmente se quería retirar y no seguir al día siguiente pero la situación se recondujo y todos continuarían la aventura. Tras media horita de risas y cahondeo en el piso superior, al final el personal se durmió.

Sonó el despertador a las 6 de la mañana para salir a las 7 (realmente les ayudó el cambio de hora de esa noche que iba en su favor). Al final la salida fue a las 7.15. Como marca la tradición de Liebres y Abuel@s, se hizo la foto en la plaza de Loreto delante de la estatua del peregrino y el grupo tiró para adelante. Todos con ganas y con la meta clara. Algunos se pusieron como máximo objetivo llegar a Xodos porque no se veían capaces de acabar, pero ya se vería como andarían las fuerzas en su momento.

Ya saliendo de les Useres el primer kilómetro es un poco duro. Se sube a una montañita desde la que hay unas vistas muy bonitas. Con la subidita la ropa empezó a sobrar. Luego se siguen unos kilómetros por una pista más llana. El ambiente era bueno, las de atrás todavía no habían parado de hablar desde el inicio de la marcha (casi podríamos decir que desde el día antes) con lo que era evidente que la marcha no era muy vertiginosa que digamos.

Desde el paraje de la Creu, en el km. 35, comenzaron las bajadas y subidas que les llevaban a la ermita de Sant Miquel de les Torrocelles. Manu iba por delante disfrutando de todas las señanles que jabalíes y otros bichos se dejaban ver por el camino. La última subida hubo que tomársela con calma. Fueron diez minutos de esfuerzo, que tomados poco a poco, se subieron bien. Para los que no habían estado nunca allí, esta masía/ermita fortificada fue una imagen impactante por estar allí en medio de la nada tan arreglada. De origen musulmán, esta construcción militar y religiosa medieval, situada estratégicamente en el camino de Atzeneta a Llucena, defendía las posiciones de los grandes castillos del Alcalatén y Culla. Allí se paro a almorzar un poco y se cogieron fuerzas para el ataque a uno de los objetivos del día, la Lloma Bernat que, por que se había oido hablar, infundía mucho respecto.
Una vez fuera del castillo el grupo fue subiendo más o menos ligerito hasta la sendita que sube el farallón de la Lloma. Poco antes de abordar el final de la subida, las personas que andaban más justitas de fuerzas se tomaron la glucosa de turno para encajar el esfuerzo. La subida se hizo muy lenta pero sin parar. El resultado fue que, casi sin darse cuenta, todo el mundo ya estaba arriba haciendo fotos a un paisaje espectacular que cubría muchos y muchos kilómetros de extensión.

Como era de esperar tras un ascenso importante, el grupo se partió en dos. Los más rápidos tiraron hacia Xodos sin esperar y coger frío. El resto siguió a su marcha. Ahora había que bajar la Lloma por el otro lado y llanear hasta la pequeña ascensión al pueblo.

Justo como estaba previsto, la llegada al bar de Xodos fue a la una y media. Fue un poco escalonada y práticamente se dirigieron en seguida al comedor a comer. Como era de esperar, la comilona fue espectacular. Mucha comida y muy buena, todo regado con cerveza y vino y gaseosa. Por allí pasaron platos con olla, arroz con chipirones, cordero al horno, entrecots, conejo con setas, dorada a la espalda y muchas más viandas buenas y abundantes que hicireon las delicias de nuestros caminantes.

Una vez bien comidos llegó el momento de acabar la aventura. Calentitos, sentados y con la barriga llena costó un poco ponerse en marcha. Aunque con dudas, todos siguieron el camino y nadie se rindió. Alex tuvo que "apañarse" sus playeras una vez más antes de encarar la última etapa.

Con el estómago bien lleno salieron al frio de la tarde para encarar el Marinet. Una vez más el grupo se dividió. Los más fuertes llevaron su ritmo y los menos fuertes el suyo. La subida al Marinet es dura, sobre todo cuando se está haciendo una digestión pesadita. Poco a poco nuestro grupo fue subiendo metros hasta que, cerca de la cumbre, el paisaje cambió radicalmente. ¡Estaba nevado! No era una nevada muy grande pero la nieve estaba ahí. Muchas fotos y nuevos ánimos para nuestros senederistas. La ascensión al Marinet no fue tan grave como se pensaba en un principio. Como se fue muy poco a poco, se disfrutó más que se sufrió.

En el Pla de la Creu se acabó la subida. Era el punto más alto de la aventura y así lo atestiguaba la nieve del suelo y los carámbanos de hielo en las señanes indicadoras. Nuestro grupo se abrigó con casi todo lo que tenía y se comenzó la bajada hacia sant Joan. Ahora era todo ya cuesta abajo y las risas y el buen ambiente volvió a aparecer. Algunas setas, pero pocas, acompañaron por el camino y en la ermita de sant Joan, destino final, esperaban ya dos coches para devolver a nuestros campeones a Castellón.

Una excursión/aventura muy bonita y emocionante, tanto para los que ya la conocían como para los nuevos. Muchas experiencias acumuladas y muchos mensajes para poner en camisetas. “Yo también subí el Marinet” “60 kilómetros no son nada” y las típicas “no hay dolor” y “somos l@s mejores”.

Evidentemente, un aventura para repetir.

Añadimos el track de la excursión. No está hecho ese mismo día pero la ruta es exactament la misma que la que se hizo.


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domingo, 7 de octubre de 2018

Suera - Castell Maus - Font de Castro - Mas de Campana - Orgues Benitandús - Suera


És molt bonica i no és molt pesada. Són 13 Quilòmetres amb un desnivell acumulat de 695 metres.

Aquesta ruta la van fer Gilbert i Kiko.

La ruta ix de la part baixa del poble, pel passeig de Castro. Se segueix un pista asfaltada al voltant d'1 km. Després s'agafa una senda senyalitzada cap al castell de Maus. La pujada al castell cal prende-la amb calma.

El castell està en el quilòmetre 2,5 de la ruta. Després de donar una volteta pels voltants i fer unes poques fotos, la parella de caminants va seguir la senda que, recorrent el barranc de Castro, els portava a la font del mateix nom.

Al quilòmetre 4 es va arribar a la font de Castro. Després de carregar aigua, els nostres senderistes van seguir la seua ruta cap al mes de Campana. El seu nom es deu a una campana que té en la seua façana que realment és un tros de bomba de la guerra civil.

Seguint el camí, els senderistes es van trobar amb un cartell que avisava d'una batuda de senglar. Encar que amb reserves, van seguir perquè era ja molt el camí recorregut i no tenia sentit tornar.

Per la senda es van trobar amb molts gossos i diversos caçadors però no es va sentir ni un tret.

En el quilòmetre 10, a l'arribada als Òrgues es va acabar la pujada. Ara tocava baixar fins a Suera.

En resum, una ruta de 4 horetes llargues per a gaudir de la muntanya.

Mira la ruta aquí:


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miércoles, 17 de mayo de 2017

Pereroles. EL barranc de la Rabosa


Un domingo de primvera, y dentro de los actos conmemorativos del 50 aniversario de la amiga María unos intrépidos exploradores atacaron una nueva, inexplorada y ciertamente "peligrosa" ruta, el barranc de la Rabosa.

Nuestros excursionistas fueron Antonio, Gabriel, Germán, Joan, Juan, Kiko ,Lucía, Luz, María, Mireia, Nando, Nicolás, Paco, Pau, Raul, Rosanna y Sarina.

Viendo el perfil de la ruta se adivina cierto desnivel en algunos tramos. En total la excursión tuvo un desnivel acumulado de 188 m., lo cual no es mucho, Pero si se cuenta que la ruta sólo fue de 2,53Km. se adivina que las cuestas fueron pronunciadas. Mira el perfil:


Se accede al barranc de la Rabosa por una pista que sale del refugio del Pereroles. Es una pista suave que poco a poco va aumentando de desnivel. Nuestros esforzados senderistas andaban sin prisas porque sabían que la excursión sería corta. Los niños jugaban y los mayores charlaban mientas caminaban. Se pasó al lado de la fuente de la Rabosa, cerrada, y del depósito de agua que sirve para abastecer al refugio.

A la izquierda se veian marcas que los jabalíes dejan cuando buscan raices y gusanos para comer. El paisaje a partir de la fuente era bastante salvaje y la pista era buena para caminar. El barranco se va encañonando y el camino se va cerrando de árboles, pero nunca da la sensación de ser complicado.

Llegó un momento en que la pista forestal se acabó y no había ni senda ni camino para continuar. Las paredes del barranco tenían ya una pendiente importante y había que tomar una decisión de por dónde seguir. Este fue el momento en que Kiko, el sherpa, sacó su tamagotchi (el gps) y se puso a tocar teclitas y mirar. Los demás desconfiaban un poco.

Por fin se tomó una decisión. Habría que subir monte a través para, a 500 metros, encontrar un camino que les haría regresar al inicio de la ruta por otro lado, consiguiendo que la ruta fuera circular.

Allá que todos nuestros excursioninstas se lanzaron a la aventura subiento un talud lleno de hierba de alrededor de 45 grados de pendiente. Algún resbalón y algunas quejas se oyeron pero en general el grupo fue obediente y "tiró para arriba".

A medida que esta nueva ascensión se prolongaba varios minutos, la confianza en el sherpa descendía a la misma velocidad que aumentaba el desnivel del terreno. Las miradas al famoso tamagotchi y el no encontrar ningún camino acabaron deteniendo el grupo.

El ambiente cada vez sonaba más a motín. Según el gps el camino aun estaba un poco apartado y, en una reunión improvisada, se tomó la sabia decisión de bajar por el mismo barranco por el que se había subido. En aquel momento más valía malo conocido que bueno por conocer.

A partir de aquel momento los ánimos cambiaron. Ya se caminaba hacia abajo. Se consiguió llegar a la pista forestal en pocos minutos y se relajó el ambiente. Algunos hicieron alguna carrerita y pronto se alcanzó el refugio. La decisión de volver a tiempo fue acertadísima ya que, varios minutos después de estar bajo techo se puso a llover.

En definitiva, una ruta corta, bonita, en plena naturaleza y con algo de aventura donde toda la culpa se la llevó un pobre tamagotchi. Para toda la familia. El grupo era numeroso y animado y parece que molestó a alguna "familia de osos" que luego por la noche les devolvió la moneda. 

Aquí puedes ver la ruta en detalle:


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Descárgate aquí la ruta